Desde las vibrantes tierras de Salina Cruz, Oaxaca, este 27 de enero del 2024, la noticia es clara: Puebla se perfila como el nuevo corazón del desarrollo ferroviario en México. En una jornada marcada por la emoción y el entusiasmo, el senador Alejandro Armenta, de Morena, no se guardó palabras para describir el futuro brillante que espera a Puebla y a toda la región centro del país.

A bordo del Tren Interoceánico, el senador Armenta destacó el liderazgo del presidente Andrés Manuel López Obrador en impulsar una verdadera revolución en el sector ferroviario. Se habla de un gobierno humanista que pone los rieles para un progreso tangible, beneficiando directamente a 2.4 millones de habitantes a lo largo de 308 km de vías férreas. Pero no es solo infraestructura; es la promesa de un entorno de negocios vibrante y una calidad de vida elevada para el sur-sureste de México.

El senador no ocultó su entusiasmo al compartir sus vivencias en el tren, saludando a los paisanos de Minatitlán, Veracruz, Coatzacoalcos, y Salina Cruz, Oaxaca. Armenta ve en el Tren Interoceánico más que un medio de transporte; es un símbolo de la riqueza natural, cultural y gastronómica de México.

Pero es Puebla, con su historia y su presente, la que está llamada a ser protagonista. El estado se prepara para ser un eje crucial en la ruta del tren de pasajeros que conectará la Ciudad de México con Puebla, Veracruz, y Coatzacoalcos. Armenta visualiza a Puebla no solo como una parada en el camino, sino como un pilar fundamental en esta red ferroviaria, aportando a la reducción de distancias y al cuidado ambiental.

El sueño de Armenta y de muchos poblanos es ver su estado conectado por estas vías de progreso. Desde Río Frío hasta Tepeaca, pasando por lugares emblemáticos como San Martín y Huejotzingo, el tren promete ser una ventana a la riqueza poblana.

Esta ruta no solo beneficiará a Puebla en términos de movilidad; también impulsará el turismo, la gastronomía y la economía local. Municipios como Amozoc, Chachapa, Libres, Oriental y San José Chiapa, especialmente con su desarrollo automotriz, serán testigos de esta transformación.

El senador concluye con una visión clara: el Tren Interoceánico no es solo un proyecto de transporte; es el inicio de una nueva era para Puebla y para el sur-sureste del país. Es una oportunidad de oro para empresarios, productores agrícolas, prestadores de servicios y para todo aquel que vea en el tren un símbolo de progreso y desarrollo.

En resumen, el tren es más que acero y rieles; es la promesa de un futuro próspero, conectado y sostenible para Puebla y para México. Con la doctora Claudia Sheinbaum apoyando firmemente el proyecto, el sueño de un tren que una la Ciudad de México, Puebla, Veracruz y Coatzacoalcos está más cerca que nunca. ¡Puebla, prepárate para subirte a este tren de oportunidades!

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